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¡El cambio ha llegado! … está aquí; es ahora

Tiempos de adversidad, momentos de incertidumbre y desconcierto. Eso es lo que padecemos actualmente. Nuevas reglas de conducta, restricciones comportamentales, calles vacías y nuestra subsistencia amenazada. Civilización en confinamiento que se desorienta y confunde por el advenimiento reciente de un huésped extraño a nuestro hábitat, nefasto y portador de un infortunio colectivo, invasivo, caracterizado en un mortífero y ominoso ente biológico.

Con la visión puesta en otra perspectiva, nos encontramos ad portas de un mundo distinto. Mundo nuevo de cambios vertiginosos y de transformación global que prepara al individuo hacia una nueva existencia bajo los dominios de los cambios energéticos y tecnológicos Planetarios, entre ellos, la Transición Energética y la Innovación Tecnológica Digital (4G y 5G, la cuarta y quinta revolución industrial).

En el presente siglo surgió un nuevo concepto, una visión diferente, ante la necesidad de recalcar la sustitución de las energías carbonizadas, la energía fósil, por las energías limpias, las que están de acuerdo con el medio ambiente y con el desarrollo sostenible. Ese nuevo concepto se le ha llamado Transición Energética. Por supuesto que en el pasado han existido eventos energéticos de cambio que se ha prolongado durante largos períodos (leña, carbón, gas, petróleo) desarrollándose bajo condiciones tecnológicas, sociológicas, económicas, culturales y políticas muy diferentes.

La senda de progreso que traía la humanidad, nos condujo peligrosamente por el camino de la producción desenfrenada en el capitalismo industrial carbonizante, pleno de codicia y despilfarro energético, acompañado de su alta contaminación atmosférica para con un Planeta que quedó lastimeramente afectado. Y hoy, alcanzamos a vislumbrar la destrucción. La naturaleza misma desde su interior, nos envía sus señales de alarma como si se tratase de un clamor suplicante, de unos gemidos afligidos y angustiantes que se desprenden cuando se pisa el umbral de la muerte. Porque eso es nuestro Planeta: un gigantesco organismo viviente en que todos los seres vivos interactuamos fusionadamente para mantener el equilibrio. La civilización ha comenzado a responder a esas advertencias mediante las transformaciones globales, entre ellas, la lucha ante el cambio climático, los nuevos sistemas energéticos y las tecnologías digitales.

Casi la totalidad de las naciones dentro del gran contexto Planetario, marchan juntas bajo la firme y decidida convicción de lograr salvar al Planeta buscando la unidad, la voluntad política para apoyarse mutuamente en su lucha por lograr la Transición Energética que los lleve, a largo plazo, a un futuro sostenible. Pero ese cambio será posible, si se modifica el actual sistema energético con el debido cambio en su economía. Esa economía que necesita descarbonizarse para garantizar la lucha sobre la preocupación central: el cambio climático, la sostenibilidad ambiental y la liberalización de los combustibles fósiles.

Hay que asegurar el futuro del Planeta. La transición energética es la alternativa más sostenible pues las energías de su sistema energético son inagotables, se pueden renovar ilimitadamente y conducen a la autonomía energética de los países (especialmente para las naciones sin recursos y escasos niveles hidroeléctricos).

En un artículo del suscrito publicado por Mundo Eléctrico en su edición No 121 decíamos que: “El mundo digital incentiva la transformación energética. Las tecnologías de la información y la comunicación, junto con las energías renovables, van de la mano, se desarrollan juntas, son imparables”.

Es en esa dirección en que la automatización digital está haciendo un cambio profundo en la mayoría de los sectores de la sociedad, y es el sector energético uno de los más altamente beneficiados. En este sentido lo que podemos esperar en todo el Planeta, es una reorientación en la política energética, para que marchemos hacia la transición de la energía sustentable, renovable, eficiente y descentralizada.

La sostenibilidad económica en Colombia, que se lograría mediante la Transición Energética, adicionalmente, debe ir acompañada de otros desafíos ambientales como la protección y conservación de los bosques, de las fuentes hídricas, el uso del suelo, la descontaminación atmosférica de las grandes ciudades y tarifas que reflejen el gravamen de las emisiones carbonizadas. Se hace necesario, prioritario, disminuir la deforestación, incrementar los bosques, aumentar la mitigación y conservación.

Aunque las autoridades del Estado Colombiano se demoraron en reconocer la necesidad de una legislación para la transformación energética e incorporación de las tecnologías de la cuarta y quinta revolución industrial en Colombia, debemos reconocer como muy plausible, la presentación que hiciera el presidente Duque en mayo de 2019 con su “Misión de transformación energética, modernización del sector eléctrico y lucha del cambio climático”.

Recogemos las palabras de Ban Ki – Moon, secretario general de la ONU 2006-2016, cuando expresó: “Una profunda revolución Energética es Posible. Conseguir energía limpia y renovable para toda la humanidad, en torno a 2030, es un desafío tremendo, pero alcanzable”. Por eso debemos tener confianza en el futuro del país, pues la Misión nos permitirá adaptarnos mejor (eso esperamos) en responder y mitigar los riesgos que potencialmente afectan a las centrales hidráulicas.

Para el mundo, el desafío es grande: cambio climático, transición energética y adaptación de las nuevas tecnologías. Todo esto significa una civilización descarbonizada, digitalizada y descentralizada. Igualmente esto nos conduce a que la economía del mundo se transforme. Y, por supuesto, dependerá de la rapidez de los cambios, de factores sociológicos, y de nuestro comportamiento personal (es decir, sea nuestra actitud ante el cambio).

La movilidad en el Planeta mediante el uso de combustible fósiles y el consumo de los energéticos carbonizados, plantea un serio desafío para el futuro, en lograr la tan esperada neutralidad carbónica, o balance cero de emisiones.

En la ciencia del clima se tiene claro que el cambio climático, nuestro principal problema que tiene la humanidad, es el resultado del calentamiento del Planeta. Es un principio axiomático.

También se sabe que la causa principal de ese calentamiento es el uso de los combustibles fósiles que tienen la molécula del carbón, contribuyendo a la generación del efecto invernadero. Esto nos llevó al acuerdo de París para entrar en la política de eliminar el uso de los combustibles fósiles para 2050. A medida en que estos van desapareciendo, son sustituidos por la electricidad que, a su vez, debe ser generada por energía renovable.

La humanidad ve surgir en medio de su destino, un nuevo amanecer que se está incubando ante nuestros ojos. Una luz de confianza e ilusión se enciende en la ruta del futuro y del progreso. Y durante su recorrido, percibimos un cambio en la conciencia del hombre que esperamos logre trascender por encima de sus creencias y responsabilidades, desafíos sociales, de su vida laboral y cotidiana.

¡El cambio ha llegado. Está aquí. Es ahora!

Carlos Arturo Pérez C.:
Ingeniero Electricista, Egresado Universidad Nacional de Colombia, Manizales. E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Modificado por última vez en Viernes, 19 Junio 2020 15:43

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