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Tiempos de adversidad, momentos de incertidumbre y desconcierto. Eso es lo que padecemos actualmente. Nuevas reglas de conducta, restricciones comportamentales, calles vacías y nuestra subsistencia amenazada. Civilización en confinamiento que se desorienta y confunde por el advenimiento reciente de un huésped extraño a nuestro hábitat, nefasto y portador de un infortunio colectivo, invasivo, caracterizado en un mortífero y ominoso ente biológico.

Con la visión puesta en otra perspectiva, nos encontramos ad portas de un mundo distinto. Mundo nuevo de cambios vertiginosos y de transformación global que prepara al individuo hacia una nueva existencia bajo los dominios de los cambios energéticos y tecnológicos Planetarios, entre ellos, la Transición Energética y la Innovación Tecnológica Digital (4G y 5G, la cuarta y quinta revolución industrial).

En el presente siglo surgió un nuevo concepto, una visión diferente, ante la necesidad de recalcar la sustitución de las energías carbonizadas, la energía fósil, por las energías limpias, las que están de acuerdo con el medio ambiente y con el desarrollo sostenible. Ese nuevo concepto se le ha llamado Transición Energética. Por supuesto que en el pasado han existido eventos energéticos de cambio que se ha prolongado durante largos períodos (leña, carbón, gas, petróleo) desarrollándose bajo condiciones tecnológicas, sociológicas, económicas, culturales y políticas muy diferentes.

La senda de progreso que traía la humanidad, nos condujo peligrosamente por el camino de la producción desenfrenada en el capitalismo industrial carbonizante, pleno de codicia y despilfarro energético, acompañado de su alta contaminación atmosférica para con un Planeta que quedó lastimeramente afectado. Y hoy, alcanzamos a vislumbrar la destrucción. La naturaleza misma desde su interior, nos envía sus señales de alarma como si se tratase de un clamor suplicante, de unos gemidos afligidos y angustiantes que se desprenden cuando se pisa el umbral de la muerte. Porque eso es nuestro Planeta: un gigantesco organismo viviente en que todos los seres vivos interactuamos fusionadamente para mantener el equilibrio. La civilización ha comenzado a responder a esas advertencias mediante las transformaciones globales, entre ellas, la lucha ante el cambio climático, los nuevos sistemas energéticos y las tecnologías digitales.

Casi la totalidad de las naciones dentro del gran contexto Planetario, marchan juntas bajo la firme y decidida convicción de lograr salvar al Planeta buscando la unidad, la voluntad política para apoyarse mutuamente en su lucha por lograr la Transición Energética que los lleve, a largo plazo, a un futuro sostenible. Pero ese cambio será posible, si se modifica el actual sistema energético con el debido cambio en su economía. Esa economía que necesita descarbonizarse para garantizar la lucha sobre la preocupación central: el cambio climático, la sostenibilidad ambiental y la liberalización de los combustibles fósiles.

Hay que asegurar el futuro del Planeta. La transición energética es la alternativa más sostenible pues las energías de su sistema energético son inagotables, se pueden renovar ilimitadamente y conducen a la autonomía energética de los países (especialmente para las naciones sin recursos y escasos niveles hidroeléctricos).

En un artículo del suscrito publicado por Mundo Eléctrico en su edición No 121 decíamos que: “El mundo digital incentiva la transformación energética. Las tecnologías de la información y la comunicación, junto con las energías renovables, van de la mano, se desarrollan juntas, son imparables”.

Es en esa dirección en que la automatización digital está haciendo un cambio profundo en la mayoría de los sectores de la sociedad, y es el sector energético uno de los más altamente beneficiados. En este sentido lo que podemos esperar en todo el Planeta, es una reorientación en la política energética, para que marchemos hacia la transición de la energía sustentable, renovable, eficiente y descentralizada.

La sostenibilidad económica en Colombia, que se lograría mediante la Transición Energética, adicionalmente, debe ir acompañada de otros desafíos ambientales como la protección y conservación de los bosques, de las fuentes hídricas, el uso del suelo, la descontaminación atmosférica de las grandes ciudades y tarifas que reflejen el gravamen de las emisiones carbonizadas. Se hace necesario, prioritario, disminuir la deforestación, incrementar los bosques, aumentar la mitigación y conservación.

Aunque las autoridades del Estado Colombiano se demoraron en reconocer la necesidad de una legislación para la transformación energética e incorporación de las tecnologías de la cuarta y quinta revolución industrial en Colombia, debemos reconocer como muy plausible, la presentación que hiciera el presidente Duque en mayo de 2019 con su “Misión de transformación energética, modernización del sector eléctrico y lucha del cambio climático”.

Recogemos las palabras de Ban Ki – Moon, secretario general de la ONU 2006-2016, cuando expresó: “Una profunda revolución Energética es Posible. Conseguir energía limpia y renovable para toda la humanidad, en torno a 2030, es un desafío tremendo, pero alcanzable”. Por eso debemos tener confianza en el futuro del país, pues la Misión nos permitirá adaptarnos mejor (eso esperamos) en responder y mitigar los riesgos que potencialmente afectan a las centrales hidráulicas.

Para el mundo, el desafío es grande: cambio climático, transición energética y adaptación de las nuevas tecnologías. Todo esto significa una civilización descarbonizada, digitalizada y descentralizada. Igualmente esto nos conduce a que la economía del mundo se transforme. Y, por supuesto, dependerá de la rapidez de los cambios, de factores sociológicos, y de nuestro comportamiento personal (es decir, sea nuestra actitud ante el cambio).

La movilidad en el Planeta mediante el uso de combustible fósiles y el consumo de los energéticos carbonizados, plantea un serio desafío para el futuro, en lograr la tan esperada neutralidad carbónica, o balance cero de emisiones.

En la ciencia del clima se tiene claro que el cambio climático, nuestro principal problema que tiene la humanidad, es el resultado del calentamiento del Planeta. Es un principio axiomático.

También se sabe que la causa principal de ese calentamiento es el uso de los combustibles fósiles que tienen la molécula del carbón, contribuyendo a la generación del efecto invernadero. Esto nos llevó al acuerdo de París para entrar en la política de eliminar el uso de los combustibles fósiles para 2050. A medida en que estos van desapareciendo, son sustituidos por la electricidad que, a su vez, debe ser generada por energía renovable.

La humanidad ve surgir en medio de su destino, un nuevo amanecer que se está incubando ante nuestros ojos. Una luz de confianza e ilusión se enciende en la ruta del futuro y del progreso. Y durante su recorrido, percibimos un cambio en la conciencia del hombre que esperamos logre trascender por encima de sus creencias y responsabilidades, desafíos sociales, de su vida laboral y cotidiana.

¡El cambio ha llegado. Está aquí. Es ahora!

Carlos Arturo Pérez C.:
Ingeniero Electricista, Egresado Universidad Nacional de Colombia, Manizales. E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

RESUMEN
Este artículo trata sobre los retos adaptativos para la transición energética en Colombia, los cuales son difíciles de definir dados los cambios de perspectivas que estos requieren. Se presenta una metodología basada en escenarios para la transición energética y se indican los retos adaptativos que incluyen: optimización de los recursos energéticos, adaptación de mercados, descarbonización de la matriz energética, participación social más activa y transformación digital. Con estas premisas, los resultados esperados para el año 2050 incorporarían aproximadamente un 18% en FNCER (fuentes no convencionales de energía renovable) en la matriz de energía eléctrica primaria. Los sectores energéticos en Colombia están trabajando en ese sentido y han apostado a subastas para los operadores, a fin de llevar a cabo estos retos adaptativos.

INTRODUCCIÓN

Los retos adaptativos involucran a las personas, requieren soluciones creativas e innovadoras con acciones y cambios de perspectiva, así como una planificación detallada de los proyectos [1]. Colombia tiene una oferta de matriz energética primaria, donde el 70% de la energía proviene de la hidroelectricidad, 28% de las termoeléctricas (petróleo y gas), apenas un 2% de otras fuentes de energías renovables, con ventajas importantes en la baja emisión de gases efecto invernadero (GEI) y sistemas con altos estándares de eficiencia energética para generación y transmisión de energía. Sin embargo, la transición energética es inevitable dadas las reglamentaciones medioambientales, los fenómenos de cambio climático, aspectos tecnológicos, leyes emitidas por la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) y la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG). El país debe trabajar las tendencias del sector con modelos de negocios disruptivos, donde la energía solar, eólica, geotérmica, fotovoltaica, biomasa, etc., hagan parte de la oferta de contratación de energía eléctrica renovable a largo plazo [2].

Figura 2. Matriz de oferta de energía

Sin embargo, es un reto que implica optimizar los recursos energéticos, realizar adaptación de mercados, descarbonización de la matriz energética, participación social más activa y transformaciones digitales con soluciones innovadoras hacia cambios adaptativos en los sistemas de generación, transmisión, subtransmisión, distribución y gas del sistema eléctrico interconectado (SEI) que incluya además, zonas no interconectadas (ZNI).

Esto conlleva a revisar los pronósticos de demanda con escenarios de desarrollo energético, lo que permite plantear dentro de ese contexto el siguiente interrogante, ¿Tiene Colombia una política de transición energética que modifique la matriz actual, que permita transitar en estos retos adaptativos? A continuación en la figura 1 se muestra la matriz de oferta de energía.
Colombia tiene una de las matrices de generación eléctrica más limpias del mundo. A diciembre de 2018, la capacidad instalada de generación en el Sistema Interconectado Nacional fue de 17.312 Mega-watts (MW). De esta capacidad instalada, el 68,4% correspondió a generación hidráulica, casi el 30% a generación térmica (13,3% con Gas Natural, 7,8% con combustibles líquidos y 9,5% con carbón) y aproximadamente el 1% con Fuentes No Convencionales de Energía Renovable (FNCER) (eólica, solar, y biomasa).

Con base en esta premisa y tomando las declaraciones del Ing. Germán Corredor, director ejecutivo de la Asociación de Energías Renovables en Colombia, (SER Colombia) que dice: “Las fuentes renovables inician un camino de aprendizaje y confianza de la demanda, a partir de definir una cantidad de energía a subastar por parte del Ministerio de Minas y Energía quedando el panorama despejado para que el país pueda llegar al 2030 con más del 15% en la matriz de generación para las fuentes renovables”[3].

DESARROLLO

La transición energética en Colombia debe evaluar los siguientes escenarios partiendo de un escenario base (UPME) [4].

Escenario Base:
• Crecimiento anual de la economía de 4,6% constante desde el año 2014 hasta el año 2030, y del 3,5% del año 2031 al año 2050, de la demanda de energía eléctrica a una tasa del 2% promedio anual, del gas natural a una tasa de 2,98% para los sectores de consumo final y 2,6% para los procesos de transformación.
• Crecimiento de la demanda de energía en el sector transporte en función del parque automotor y de los viajes realizados en los principales centros urbanos del país. Penetración del gas natural en el segmento de transporte de carga.

La hidroelectricidad perderá participación en beneficio del petróleo y el gas natural, pero con presencia importante de las energías renovables.

Escenario tecnológico 1 (T1): el mismo parte del escenario base, suponiendo un mayor consumo de gas natural y de energía eléctrica en detrimento de uso de energéticos tradicionales y del carbón mineral, lo anterior con el fin de disminuir emisiones de GEI y buscar mayor eficiencia en procesos industriales.

Escenario tecnológico 2 (T2): este parte del escenario tecnológico 1 (T1), suponiendo que la firma del acuerdo de paz conlleva a un mayor crecimiento económico y a la aplicación de políticas para el impulso de las Fuentes No Convencionales de Energía, apostando a un mayor desarrollo rural y aumento de la biomasa en la matriz energética.

Escenario Mundo Eléctrico: este parte del escenario base y supone que el energético principal es la electricidad, por lo que se reemplaza en todos los sectores donde es posible hacerlo técnicamente. Para el suministro se plantean dos posibilidades: Fuentes Convencionales y Fuentes No convencionales. En este escenario, como es lógico, el resultado es un fuerte incremento de la electricidad que cambia drásticamente la matriz energética al que¬dar muy reducido el uso del diésel y la gasolina debido a la sustitución en el transporte por vehículos eléctricos. Si se impulsa esta política, Colombia logra mayor eficiencia energética. Se requeriría un 18,5% menos de energía para atender el crecimiento económico del país en el año 2050. La tendencia es ir hacia este escenario de la mano con la manufactura 4.0.

Escenario Eficiencia Energética (EE): este parte del escenario base, suponiendo metas de aumento de la eficiencia en procesos agrícolas e industriales (25% al año 2039 y 30% al año 2050), así como en procesos de cocción y calentamiento de agua en el sector residencial; también presenta penetración de energía solar (0,6%) y eólica (2%) en los procesos de transformación. Este escenario reduce el consumo de energía aunque en menor proporción (10%), sería lo más deseable para el país si se quiere hacer una transición energética hacia una producción y consumo más limpio y sostenible de la energía.

RETOS ADAPTATIVOS DE LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA

Las condiciones globales en materia ambiental y de desarrollo tecnológico han conducido a muchos gobiernos nacionales a plantear con seriedad la transición energética hacia fuentes limpias de energía. Pero las discusiones que se vienen dando sobre esta política van mucho más allá. Se plantea la necesidad de transformar los hábitos de consumo de la humanidad, eliminando los consumos superfluos y haciendo más eficientes las actividades cotidianas. Cambios del estilo de vida, de las maneras de producción, y de los patrones de consumo que den prioridad al cuida¬do de los bienes comunes y armonía con la naturaleza: el agua, el aire, el sol, el viento, la tierra, la fauna, la flora y la sociedad de manera integral. La transición implica un cambio en el modelo energético mundial, una descarbonización de la matriz energética.

Desde América del Sur se oyen voces que reclaman al Norte la deuda ambiental, lo cual implica que quienes han producido el desastre actual paguen a los países que no han sido responsables de la debacle. Múltiples estudios también han identificado que los países que no han contribuido a causar el problema ambiental son los más vulnerables y expuestos a sus consecuencias, por eso urge preparase y adaptarse. En ese orden de ideas, deben considerarse los siguientes retos adaptativos:

• Optimización de recursos energéticos: debe haber incentivos para los proveedores al igual que los usuarios finales, mejorar las tecnologías convirtiendo a las ciudades en Smart Cities, cambiar los materiales de fabricación, emplear sistemas ahorradores y almacenadores de energía.
• Adaptación de mercados: el consumidor final es el mismo proveedor de su energía. Hay un cambio importante en la demanda y precios que se cotizan diariamente.
• Descarbonización de la matriz energética: incremento del uso y almacenamiento de energías renovables, lo cual cambia la matriz de energía primaria y disminuye significativamente las emisiones de gases efecto invernadero.
• Participación social más activa: las comunidades se incorporan en los proyectos de crecimiento y cambio, entendiendo las ventajas a corto, mediano y largo plazo. Hay respeto hacia las culturas indígenas ancestrales que son las dueñas originarias de territorios despoblados.
• Transformación digital: la manufactura 4.0, IoT (internet de las cosas), la realidad virtual y aumentada, Big Data son tendencias irreversibles para la transición energética.


VENTAJAS DE LA EFICIENCIA ENERGÉTICA

Para motivar el uso eficiente de la energía y abrir posibilidades en la diversificación de generación de la misma, en 2014 se expidió la Ley 1715, cuyo objetivo era promover el desarrollo y la utilización de las fuentes no convencionales, principalmente aquellas de carácter renovable, como vehículo para el desarrollo sostenible, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y la seguridad del abastecimiento energético. A través de esta norma, el gobierno estableció incentivos tributarios y arancelarios. Por ejemplo, contempla una exención del IVA para los equipos, maquinaria y servicios nacionales o importados que se destinen a la producción y utilización de energía a partir de las fuentes no convencionales. En lo referente a incentivos arancelarios, la Ley establece que las personas naturales o jurídicas gozarán de exención del pago de aranceles de importación para maquinaria, equipos, materiales e insumos destinados a fuentes de energía no convencionales [5]

CÓMO MANEJAR LA CAPACIDAD Y DEMANDA PRECIOS DEL MERCADO EN EL PROCESO DE TRANSICIÓN ENERGÉTICA

Colombia cuenta con plantas de generación hidráulica, térmica y eólica, tanto a gran escala como a pequeña. Geográficamente, las plantas de generación eléctrica del sistema interconectado eléctrico (SIE) se encuentran concentradas en la región noroeste y centro del país, obedeciendo a la disponibilidad de los recursos energéticos primarios y a la localización de la demanda. Hay una capacidad de generación total de 17.359 MW por tipo de generación entre las despachadas centralmente (hidráulicas 10896 y térmicas 5102 con capacidad neta efectiva) y no despachadas centralmente (autogenerador 50.64, cogenerador 149, eólica 18.42, hidráulica 868.27, térmica 184.76 con capacidad neta efectiva), mientras que las pequeñas centrales tienen una capacidad efectiva neta de 1064.95 [6].

El despacho es la programación de la generación para cubrir la demanda esperada, de tal forma que para cada hora se utilicen los recursos de menor precio, cumpliendo con las condiciones límites que tiene el sistema como son los requisitos de reserva rodante, las inflexibilidades y las restricciones. En la figura 2 se muestran los indicadores de consumo.

Figura 3. Indicadores de consumo.

PRONÓSTICO DE LA DEMANDA EN COLOMBIA

La proyección de demanda de energía eléctrica y potencia máxima es realizada por la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), teniendo en cuenta que cuando el precio de bolsa supera el precio de escasez, se genera una señal de que hay una situación crítica en el sistema y se activa esta norma para regular el precio al que se compra la energía. El precio de escasez se determina de acuerdo a los costos variables asociados al SIN y al precio del combustible (residual fuel No.6 1.0% sulfur fuel oil). Ver figura 3.

Figura 4. Curva agregada ofertas abril 2019
Fuente: http:// www.xm.com.co

Uno de los insumos para el cálculo del Precio Marginal de Escasez (PME) del Cargo por Confiabilidad son los costos de suministro y transporte de combustible reportados por los agentes. La auditoría estima la desviación estándar de los precios de los combustibles reportados y construye la curva de oferta agregada la cual discrimina los costos variables para diferentes tipos de combustible para cada uno de los meses auditados [7,8, 9]. La ecuación (1) indicada a continuación, representa el Costo Total de un sistema de energía renovable ajustado después de aplicar el término de curva de aprendizaje:

Ecuación (1)

CONCLUSIONES

La transición energética en Colombia debe proyectarse través de programas realizados interinstitucionalmente con empresas dedicadas al sector eléctrico, entidades de desarrollo energético y las universidades de todo el País, el apoyo de profesionales nacionales e internacionales que retroalimenten las ideas de conocimiento instalación y operación y estructuración de política energética que incluyan las fases de los retos adaptativos propuestos en este ensayo.

El mercado eléctrico Colombiano debe acabar con las restricciones que ejercen las empresas que dominan el sector eléctrico energético, así el costo de la energía renovable podrá ser económicamente viable, paralelamente a esto actividades de mejoramiento serán las encargadas para que el sector se haga fuerte en cuanto a la confianza frente los consumidores, temas como la intermitencia en servicio quedaran atrás y sistemas de almacenamiento a bajo costo llevaran cada vez más cerca al cumplimiento de los escenarios renovables planteados por la UPME.

Entre las principales ventajas de implementar energías renovables, más allá de los beneficios ambientales, se encuentra el ahorro de combustible. El camino de la transición energética es posible bajo los escenarios planteados desde el escenario base, la demanda y costos esperados, donde la creatividad e innovación sean factores clave en la planificación de los proyectos requeridos.

BIBLIOGRAFÍA

[1] Artículos y publicaciones Kreadis. Los retos técnicos y adaptativos en la planificación, junio 2017. http://organizacioneskreadis.blogspot.com/2017/06/los-retos-tecnicos-y-adaptativos-en-la.html
[2] Romo, Nilson. Colombia está preparada para la transición energética. El Heraldo, febrero, 2019. https://www.elheraldo.co/economia/colombia-esta-preparada-para-la-transicion-energetica-595033
[3] López, Alfredo. Sistema interconectado inicia tránsito a energías renovables. Portafolio, mayo, 2019. https://www.portafolio.co/economia/infraestructura/sistema-interconectado-inicia-transito-a-energias-renovables-529962
[4] Velásquez, Ray. Esquema para la transición energética en el sector eléctrico de Colombia. Maestría en Ingeniería-Sistemas Energéticos. Universidad Nacional de Colombia, Medellín, 2017. http://bdigital.unal.edu.co/58102/1/1085288499.2017.pdf
[5] Pardo, Clara. Infraestructura energértica y energía sostenible en Colombia. La República, mayo, 2015. https://www.larepublica.co/infraestructura/infraestructura-energetica-y-energia-sostenible-en-colombia-2253016
[6] Filial de la empresa ISA. Especializada en sistemas de gestión en tiempo real. http://www.xm.com.co/Paginas/Generacion/plantas.aspx
[7] Bueno, Maximiliano et al. Análisis de costos de la generación de la energía eléctrica mediante fuentes renovables en el sistema eléctrico colombiano. Revista Ingeniería y Desarrollo. Universidad del Norte. Vol. 34 n.° 2: 397-419, 2016
[8] Congreso de Colombia. (13 de mayo de 2014). Integración de energías renovables no convencionales al sistema energético nacional. [Ley 1715 de 2014]. DO: 49.150
[9] UPME, Unidad de Planeación Minero Energética. (2015b). Plan Energético Nacional Colombia: Ideario Energético 2050. Recuperado de http://www.upme.gov.co/ docs/pen/pen_idearioenergetico2050.pdf.
[10] Planas, María; Cárdenas, Juan. La matriz energética de Colombia se renueva. BID mejorando vidas. Energía para el futuro, marzo, 2019. https://blogs.iadb.org/energia/es/la-matriz-energetica-de-colombia-se-renueva/

María Gabriela Mago Ramos:

María Gabriela Mago Ramos, Dirección de Posgrados, Maestría en Ingeniería, Universidad ECCI, Bogotá, Colombia, correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Luis Humberto Mendieta Serna:
Dirección de Posgrados, Maestría en Ingeniería, Universidad ECCI, Bogotá, Colombia, correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Gabriel de Jesús Camargo Vargas:
Programa de Ingeniería Mecánica, Universidad Libre, Bogotá, Colombia. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Sergio Noguera:
Facultad de Ingeniería, Universidad de Carabobo, Valencia, Venezuela, correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

El Consejo Mundial de Energía desde hace casi 100 años trabaja para ayudar a los gobiernos y países a alcanzar la sostenibilidad energética, entendida como el balance entre la seguridad, la equidad (acceso y asequibilidad) y la sostenibilidad ambiental. Alcanzar un balance en estas tres dimensiones es el gran reto al que se enfrentan los gobiernos y este no es ajeno a la llamada Transición Energética.

En los escenarios energéticos a 2060 del Consejo Mundial de Energía, la tendencia de la descarbonización es muy clara, se ven picos en la demanda de carbón hacia el año 2040 y reducciones sustanciales en la demanda de petróleo para 2050. En contraste, vemos como la demanda de electricidad se va a duplicar y la participación de las energías renovables en la generación de electricidad pasará del 10% que tenemos hoy en día hasta un 50% en 2060.

Esto será jalonado principalmente por las reducciones de costos en las tecnologías, que, se espera, continúen a la baja. Para ilustrar, desde 2010 los costos de la generación solar fotovoltaica se han reducido en más del 70% y los de la energía eólica on-shore en más 25%.

Otro factor importante que está jalonando la descarbonización del sector es el compromiso que han asumido distintos gobiernos en el mundo con este tema. Hoy en día más de 146 países tienen metas de incorporación de energías renovables en su matriz. Y en Colombia, ya hemos superado la meta propuesta por el gobierno de incorporar 1.500 MW de energías renovables no convencionales a la matriz de generación.

Sectores como el de transporte juegan también un rol muy grande en la descarbonización de la economía. Se estima que el transporte eléctrico podría desplazar el consumo de 7.3 millones de barriles diarios de petróleo para 2040. Para ese mismo año, habrá 33 millones de vehículos eléctricos en las calles y el 55% de las ventas corresponderá a este tipo de automotores. Esto será gracias a la reducción en los precios de las baterías que llevarán a la paridad de precios entre vehículos eléctricos y vehículos a combustión para 2024, así como por la tendencia, que ya vemos hoy, de electrificar los sistemas de buses en las ciudades.

Otras nuevas tecnologías también entrarán a jugar un rol muy importante en la descarbonización. En particular, en el Consejo vemos que el hidrógeno verde será clave. El hidrógeno verde, es decir, el que se crea a partir de fuentes renovables, puede ser el complemento ideal a las energías limpias y ayudar a descarbonizar sectores que no son fáciles de electrificar, al tiempo que puede facilitar funciones de almacenamiento de energía.

El potencial del hidrógeno es enorme. Sólo para ilustrar, la combustión de un kilo de este libera tres veces más energía que la combustión de un kilo de gasolina, con el beneficio que su combustión tiene como único residuo agua. También puede ser usado para convertir la energía que almacena en electricidad, producir calor en procesos industriales e incluso desarrollo de motores de vehículos a base de este interesante elemento.

La electrificación del transporte, junto con una mayor participación de energías renovables en la generación, la incorporación de tecnologías como el hidrógeno y una reducción en la demanda de otros energéticos son las grandes tendencias de la descarbonización. Lo que vemos es que estos temas le apuntan a los tres pilares de la sostenibilidad. Por el lado ambiental, la generación a partir de fuentes renovables e hidrógeno verde y mayor uso de la electricidad para el transporte, van a llevar a una reducción en las emisiones.

Por su parte, también las energías renovables son una forma de llevar electricidad a familias que todavía no tienen acceso a la energía ayudando a avanzar en la equidad energética. No debemos dejar de lado también que el uso de renovables y electrificación del transporte contribuyen a tener acceso a energéticos a menores precios.

En suma, todos estos temas contribuyen a la seguridad energética de los sistemas. Las energías renovables e hidrógeno ayudan a diversificar y hacer más resiliente la matriz de generación. El hidrógeno y los vehículos eléctricos como fuentes de almacenamiento también contribuyen enormemente a aumentar la seguridad energética de los sistemas.

Como se puede observar, en Colombia contamos, privilegiadamente, con el mejor abanico de soluciones en materia de energías renovables, lo que se convierte en un pilar muy bien cimentado para afianzar y fortalecer la transición energética, justo en estos momentos en que la coyuntura mundial nos obliga a adaptarnos a las nuevas velocidades del cambio climático.

*José Antonio Vargas Lleras:
Es Abogado especializado en Derecho Comercial y en Derecho de los Servicios Públicos. Vinculado el sector eléctrico desde hace varios años. Se ha desempeñado como Presidente de CODENSA, Gerente de la Empresa de Energía de Bogotá durante 7 años, Presidente de la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos Domiciliarios y Actividades Complementarias e Inherentes – ANDESCO, de la Comisión de Integración Energética Regional – CIER, del Comité Colombiano de la CIER. Fue Embajador de Colombia ante la Unión Europea de Bruselas y Secretario General de la Presidencia de la República de Colombia. Actualmente es el Presidente del Consejo Mundial de Energía Colombia
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La pandemia de Covid-19 representa el mayor shock para el sistema energético mundial en más de siete décadas, con la caída de la demanda este año que empeorará el impacto de la crisis financiera de 2008 y provocará una disminución anual récord en las emisiones de carbono de casi 8 %.

IEA, cambio proyectado en la demanda de energía primaria por combustible en 2020 en relación con 2019 , IEA, París
https://www.iea.org/data-and-statistics/charts/projected-change-in-primary-energy-demand-by -combustible-en-2020-relativo-a-2019

Un nuevo informe publicado el pasado 30 de abril por la Agencia Internacional de Energía proporciona una visión casi en tiempo real del impacto extraordinario de la pandemia de Covid-19 en todos los combustibles principales. Basado en un análisis de más de 100 días, de datos reales en lo que va del año, la Revisión de Energía Global de la AIE incluye estimaciones de cómo es probable que evolucionen las tendencias de consumo de energía y emisiones de dióxido de carbono (CO2) durante el resto de 2020.

“Este es un shock histórico para todo el mundo energético. En medio de las inigualables crisis económicas y de salud de hoy, la caída de la demanda de casi todos los combustibles principales es asombrosa, especialmente para el carbón, el petróleo y el gas. Solo las energías renovables están retenidas durante la inactividad nunca antes vista en el uso de la electricidad”, dijo el Dr. Fatih Birol, Director Ejecutivo de la AIE. "Todavía es demasiado pronto para determinar los impactos a más largo plazo, pero la industria energética que emerge de esta crisis será significativamente diferente de la anterior".

Las proyecciones de Global Energy Review de la demanda de energía y las emisiones relacionadas con la energía para 2020 se basan en suposiciones de que los bloqueos implementados en todo el mundo en respuesta a la pandemia se alivian progresivamente en la mayoría de los países en los próximos meses, acompañados de una recuperación económica gradual.

El informe proyecta que la demanda de energía caerá un 6% en 2020, siete veces la disminución después de la crisis financiera mundial de 2008. En términos absolutos, la disminución no tiene precedentes: el equivalente a perder toda la demanda energética de India, el tercer mayor consumidor mundial de energía. Se espera que las economías avanzadas experimenten los mayores descensos, con una caída de la demanda del 9% en los Estados Unidos y del 11% en la Unión Europea. El impacto de la crisis en la demanda energética depende en gran medida de la duración y la rigurosidad de las medidas para frenar la propagación del virus. Por ejemplo, la AIE descubrió que cada mes de cierre mundial en los niveles observados a principios de abril reduce la demanda anual de energía global en aproximadamente un 1,5%.

Los cambios en el uso de la electricidad durante los bloqueos han resultado en una disminución significativa en la demanda general de electricidad, con niveles de consumo y patrones los días de semana que se parecen a los de un domingo anterior a la crisis. Los bloqueos completos han reducido la demanda de electricidad en un 20% o más, con menores impactos de los bloqueos parciales. La demanda de electricidad disminuirá un 5% en 2020, la mayor caída desde la Gran Depresión en la década de 1930.

AIE, Cambio anual en las emisiones mundiales de CO2 relacionadas con la energía, 1900-2020, AIE, París https://www.iea.org/data-and-statistics/charts/annual-change-in-global-energy-related-co2 -emisiones-1900-2020

Al mismo tiempo, las medidas de bloqueo están impulsando un cambio importante hacia fuentes de electricidad bajas en carbono, incluidas la eólica, la solar fotovoltaica, la hidroeléctrica y la nuclear. Después de superar al carbón por primera vez en 2019, las fuentes bajas en carbono ampliarán su liderazgo este año para alcanzar el 40% de la generación mundial de electricidad, 6 puntos porcentuales por delante del carbón. La generación de electricidad a partir de energía eólica y solar fotovoltaica continúa aumentando en 2020, impulsada por nuevos proyectos que se completaron en 2019 y principios de 2020.

Esta tendencia está afectando la demanda de electricidad del carbón y el gas natural, que se encuentran cada vez más presionados entre la baja demanda general de energía y el aumento de la producción de energías renovables. Como resultado, la participación combinada de gas y carbón en la combinación de energía global se reducirá en 3 puntos porcentuales en 2020 a un nivel no visto desde 2001. El carbón se ve particularmente afectado, y se proyecta que la demanda mundial caerá un 8% en 2020, el mayor descenso desde la Segunda Guerra Mundial. Después de su pico máximo de 2018, la generación de energía a carbón se reducirá en más del 10% este año.

Después de 10 años de crecimiento ininterrumpido, la demanda de gas natural está en camino de disminuir un 5% en 2020. Esta sería la mayor caída anual registrada en el consumo desde que la demanda de gas natural se desarrolló a escala durante la segunda mitad del siglo XX. El impacto masivo de la crisis en la demanda de petróleo ya se ha cubierto en detalle en nuestro Informe del mercado petrolero de abril .

Las energías renovables se convertirán en la única fuente de energía que crecerá en 2020, y se prevé que su participación en la generación mundial de electricidad aumentará gracias a su acceso prioritario a las redes y a los bajos costos operativos. A pesar de las interrupciones de la cadena de suministro que han pausado o retrasado el despliegue en varias regiones clave este año, la energía solar fotovoltaica y la eólica están en camino de ayudar a aumentar la generación de electricidad renovable en un 5% en 2020, ayudado por una mayor producción de energía hidroeléctrica.

"Esta crisis ha subrayado la profunda dependencia de las sociedades modernas en los suministros de electricidad confiables para apoyar los sistemas de salud, las empresas y las comodidades básicas de la vida cotidiana", dijo el Dr. Birol. "Pero nadie debería dar nada de esto por sentado: se necesitan mayores inversiones y políticas más inteligentes para mantener seguros los suministros de electricidad".

A pesar de la resistencia de las energías renovables en la generación de electricidad en 2020, su crecimiento será menor que en años anteriores. La energía nuclear, otra fuente importante de electricidad baja en carbono, está en camino de caer un 3% este año desde el máximo histórico que alcanzó en 2019. Y a las energías renovables fuera del sector eléctrico les está yendo menos bien. La demanda mundial de biocombustibles caerá sustancialmente en 2020, ya que las restricciones en el transporte y los viajes reducen la demanda de combustible para el transporte por carretera, incluidos los combustibles mezclados.

Como resultado de estas tendencias, principalmente las disminuciones en el uso de carbón y petróleo, las emisiones globales de CO2 relacionadas con la energía caerán en casi un 8% en 2020, alcanzando su nivel más bajo desde 2010. Esta sería la mayor disminución de emisiones jamás registrada - casi seis veces mayor que la caída récord anterior de 400 millones de toneladas en 2009 que resultó de la crisis financiera mundial.

"Como resultado de muertes prematuras y traumas económicos en todo el mundo, la disminución histórica de las emisiones globales no es absolutamente nada para alegrar", dijo el Dr. Birol. “Y si las secuelas de la crisis financiera de 2008 tienen algo que ver, es probable que pronto veamos un fuerte repunte de las emisiones a medida que mejoren las condiciones económicas.

Pero los gobiernos pueden aprender de esa experiencia colocando las tecnologías de energía limpia (energías renovables, eficiencia, baterías, captura de hidrógeno y carbono) en el centro de sus planes de recuperación económica. Invertir en esas áreas puede crear empleos, hacer que las economías sean más competitivas y dirigir al mundo hacia un futuro energético más resistente y más limpio”.

Agencia Internacional de Energía - The International Energy Agency.:
https://www.iea.org/news/

En diálogo con Mundo Eléctrico, el Director Ejecutivo de la CREG, Jorge Alberto Valencia Marín, se refirió al avance que espera tener el país en transición energética, que en su concepto, a pesar de las dificultades ocasionadas por la pandemia del COVID-19 y el confinamiento obligatorio, se debería llevar a cabo sin mayores tropiezos. Además, el Ing. Valencia hizo un balance de la gestión de la Comisión en el último año, en diversos aspectos y comentó cuál es el panorama energético para el país en el corto y mediano plazo.

Mundo Eléctrico: ¿Cuáles son los principales aspectos de la gestión de la CREG en los últimos meses y particularmente lo que se hizo en 2019?

J.V.: Durante la gestión de 2019, se manejaron varios temas, pero quiero destacar los más representativos:

› La Subasta de Cargo por Confiabilidad: fue muy importante, porque por primera vez participaron tantos proyectos, y especialmente, de energías renovables no convencionales. El precio tuvo una reducción importante, cerca del 12%, y para la CREG fue muy satisfactorio el resultado obtenido.
› La Subasta de Energías Renovables: en este proceso, la Comisión apoyó la parte concerniente a la regulación, y participó muy de la mano con la UPME y el Ministerio; coadyuvamos para que esta subasta se llevará a feliz término.
› Corregulación: a nivel regulatorio, uno de los logros fue dejar claras las reglas de comportamiento de los agentes en el mercado, (Res. 80 de 2019), el cual es un nuevo enfoque para los sectores de energía y gas regulados por la CREG. Queremos ir a un esquema de corregulación, donde el regulador establece unos principios sobre los cuales se deben desarrollar las actividades; los agentes pueden proponer cómo realizar dichas actividades en términos de una estructura de mercado, y si las propuestas cumplen con los principios del regulador, los agentes las pueden ejecutar.
› Resoluciones 130 de 2019: la cual organiza el mercado de contratación de las convocatorias públicas para el mercado regulado y crea el Sistema Centralizado de Información de Convocatorias Públicas SICEP, plataforma administrada por XM, donde cualquier usuario del país se va a poder dar cuenta cuándo y en qué condiciones se está comprando la energía para atender la demanda.


ME: Centrándonos en las subastas que se dieron el año pasado, ¿cuál fue el aprendizaje que dejaron estos procesos y cuáles aspectos se deben tener en cuenta para experiencias futuras?
JV: La mayor enseñanza es que no se puede claudicar frente a un fracaso. Cuando se falla en algo, se debe considerar que eso debe ser bueno para un propósito más grande y en este caso, el propósito fundamental del país es diversificar su matriz energética, tener precios competitivos, hacer frente a los temas de variación del clima, etc. Es necesario detenerse, mirar en qué se falló, y corregir.
Desde el punto de vista de mercado quedan otros aprendizajes: por ejemplo, para contratar a largo plazo, se deben mantener las condiciones, no necesariamente mediante el esquema de subastas centralizadas a través del Gobierno Nacional. Parte de lo que se hizo con la resolución 130 era darle más transparencia al mercado.

ME: El Gobierno ya prometió que cuando entren los proyectos a 2022, los usuarios se verán beneficiados con una reducción en la tarifa de energía. ¿Cómo se prepara desde ya la Comisión para afrontar ese tema?
JV: Por parte de la CREG, eso ya está definido, antes del cierre de la subasta. La Comisión establece una metodología de cómo se calculan las tarifas, y los precios de la subasta se deben ver reflejados en las tarifas a los usuarios finales.

ME ¿Qué comentarios tiene con relación al tema de Electricaribe y de las tarifas de energía para la Costa Atlántica?
JV: Lo único que tenemos para comentar es que la Comisión ya definió el marco regulatorio especial, el cual fue determinado a su vez por el Plan Nacional de Desarrollo (Art. 318) y el Decreto 1645/2019 del Minminas. Con la Resolución 10 de 2020, por la cual se establece el régimen transitorio especial en materia tarifaria para la región Caribe, ya está definido el marco normativo especial para el cargo de distribución. Eso en cuanto a la competencia de la CREG en este proceso. Ya lo demás le corresponde al Ministerio de Energía y a la SSPD.

ME: ¿Con relación al Cargo por confiabilidad, se contemplan modificaciones o ajustes?
JV: En la agenda regulatoria para este año hay una revisión del proceso de asignaciones de obligaciones de energía firme de Cargo por Confiabilidad, pero la estructura esencial, por ahora no se está variando. Simplemente, se van a ajustar algunos procesos.

ME: ¿En materia de Regulación para el tema de Gas Natural Vehicular, que se prevé en el corto plazo?
JV: Dentro de nuestra agenda de este año, incluimos la revisión del tema de la comercialización mayorista de gas, la formula tarifaria de los usuarios finales, el Reglamento Único de Transporte de Gas, y otros varios temas. Basamos nuestros análisis en los planteamientos de la UPME con relación a lo que se prevé en materia de abastecimiento de gas en el futuro, y mirar si las reglas actuales están acordes a eso o si es necesario hacer algunos ajustes. Ese es nuestro papel.

ME: Según datos del Observatorio Energético Minero, de 14 países de América Latina, Colombia ocupa el 9º.lugar en materia de costos de la tarifa de energía en la región. ¿Qué se está haciendo, como país y como CREG para alivianar esa tarifa?

JV: Las comparaciones de tarifas siempre son muy difíciles de hacer. Es erróneo pensar que comparar tarifas es mirar cuánto se paga en cada país y ya. Para hacer un comparativo, es necesario mirar qué se paga en cada caso, y cuáles son los componentes de esa tarifa de usuario final. Por ejemplo, hay países en donde no hay ninguna señal tarifaria, porque los energéticos están totalmente subsidiados, desde los combustibles en adelante. Otros países no tienen un esquema de mercado como el nuestro. O incluso en donde hay mercados mayoristas, por ejemplo, la energía la compra el estado, y se les trasladan los costos a los concesionarios de distribución, y estos directamente a los usuarios; tienen unos esquemas muy distintos de comprar y vender energía.

Además, hay un elemento fundamental que no se mide en el valor final plasmado en la factura: se trata del nivel de calidad asociado. A pesar de que Colombia tiene zonas en donde la calidad tiene problemas, en la mayoría del país, la calidad del servicio, en términos generales es muy buena. También, en la tarifa, pagamos el cargo por confiabilidad que ha evitado el riesgo de “apagones” en los últimos años. Todos estos elementos se deben valorar al momento de comparar la tarifa con otros países. Entonces, son muchas variables, las cuales se deben contemplar al momento de un contraste con otras naciones.

ME: Desde la óptica de la CREG, ¿hacia dónde va Colombia en materia de Transición Energética?
JV: El país sigue apostándole al gas, como combustible de transición, y seguramente vamos a aprovechar el potencial renovable con el cual contamos.

Tenemos una dificultad en esa transición. El aprovechamiento de proyectos a pequeña escala es más limitado, a diferencia de lo que se hace en otros países. Por ejemplo, la tecnología solar ocupa un espacio muy importante, pero contamos con muchas propiedades horizontales que se caracterizan por ser edificaciones altas, que ocupan poca área, donde se concentra una gran demanda, y en esos casos no es viable instalar paneles solares que cubran dicha demanda. Entonces, el aprovechamiento de ese tipo de proyectos en Colombia es muy distinto a lo que se pueda hacer en ciudades muy extensas como las de Europa o Estados Unidos, donde la vivienda se basa en casas, no en edificios; allí, los techos pueden suplir buena parte de las necesidades energéticas de los hogares; en Colombia es más limitado.

El comercio de grandes superficies, las bodegas, las industrias, los centros comerciales, etc., pueden aprovechar esos desarrollos, pero el tema residencial, salvo algunas excepciones, no.

Por lo anterior, consideramos que Colombia debe aprovechar el amplio recurso que tiene en centros de generación más grandes, en zonas específicas.

ME: ¿Con la eventualidad de la pandemia, en qué cambia el panorama de la transición energética al cual le apuesta el país?

JV: En esta pregunta se debe diferenciar el avance que espera tener el país en transición energética y particularmente en la incorporación de energías renovables no convencionales, a gran escala. Para este tema, salvo algunos contratiempos que se presenten, en licenciamientos y en consultas previas, en virtud del aislamiento obligatorio y las dificultades que ha habido recientemente para poder adelantar estas actividades, esperamos que no haya mayores afectaciones en el desarrollo de los cronogramas y que los proyectos se sigan llevando a cabo normalmente.

En cuanto a pequeña escala, debemos esperar qué va a pasar con los planes de inversión, principalmente de la industria, que ha sido una de las más afectadas y que tenía planes de autogeneración a pequeña escala. Esto puede traer algunas consecuencias de aplazamiento de proyectos de inversión, pero esperamos que siga siendo prioritario para los agentes, hacer todo el tema de transformación energética hacia tecnologías más limpias y gestión eficiente de energía. También, en todo lo correspondiente a movilidad eléctrica y otros aspectos relacionados con la transición energética. Esperamos que el país no sufra grandes afectaciones en este proceso y que la transformación energética se lleve a cabo en el país, sin mayores tropiezos, a pesar de las dificultades que se están viviendo por la pandemia.

ME: ¿Cuáles han sido las medidas transitorias que ha expedido la CREG ante la crisis que estamos viviendo?

Las siguientes:

ME: La CREG cumplió 25 años. ¿Cuáles han sido los principales aportes de la Comisión al país y al sector energético, en estos años de actividad?
JV: La gente no dimensiona lo que es Colombia en materia de regulación en el contexto latinoamericano. El país y el sector eléctrico colombiano, son referentes permanentes en muchos aspectos: en la institucionalidad, en la forma en que se planea, en la regulación; la CREG, la UPME, son referentes internacionales.

Sin embargo, lo que hemos hechos bien en 25 años, no nos garantiza el éxito futuro; no podemos dormirnos; tenemos que prepararnos para los siguientes 25 años. Cada día, estamos pensando como institución en cómo mejorar, avanzar, seguir evolucionando, ojalá al mismo ritmo del sector, el cual está avanzando a pasos agigantados.

Marcela Aranguren Riaño:
Coordinadora de Comunicaciones, Revista Mundo Eléctrico. Entrevista realizada con la colaboración del equipo de Comunicaciones y Prensa del Ministerio de Minas y Energía

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